martes, 1 de mayo de 2007

SEMINARIO MAYOR LOS SAGRADOS CORAZONES

BAUTISMO

P. LUIS GUILLERMO RUBIANO

JUAN GABRIEL GARCÍA


BAUTISMO EN LA BIBLIA


El bautismo es la puerta de acceso al reino de Cristo, que es el único mediador de la salvación ( 1Tim2,5) y el verdadero salvador del mundo (Jn4,42; 1Jn 4,14). Por eso el bautismo es necesario para la salvación a todos los hombres. Pues es importante tener presente la materia del sacramento, como elemento esencial para el desarrollo de la gracia que este sacramento concede. El agua, pues este posee un gran sentido bíblico antiguo testamentario. El agua es fuente de fertilidad (Gn49,25; Dt 33,13; Ez 31,4). Entrar en el agua significa morir, salir del agua significa renacer.


En el Antiguo Testamento hay hechos ligados al agua, que anticipan el bautismo cristiano y nos ayudan a comprender mejor su sentido:

  • El diluvio Gn 6-9.

  • El paso del mar rojo Ex 14.

  • El río Jordán Jos 3,7; 4,23.


Pero es en el Nuevo Testamento donde podemos comprender mejor el sentido del bautismo cristiano. El bautismo de Jesús es importante para ello. Jesús es bautizado por Juan el Bautista, junto con otros muchos que iban a pedir un bautismo de penitencia y conversión (Mc 1,9-11; Mt 3,132-17). Jesús al descender a las aguas simboliza y anticipa su propia muerte futura y al salir de ellas simboliza su resurrección y glorificación por el Padre (Mc 10,38). Jesús como otro Jonás, va a ser sumergido en las aguas de la muerte en su pasión y cruz, pero al resucitar es salvado del abismo por el padre y así pasa de la muerte a la vida (M 12,40; lc 11,29-32).


El simbolismo principal del agua del bautismo es significar el paso de la muerte a la vida, es decir, participar de la muerte y resurrección de Jesús (Rm 6), naer de nuevo por la fuerza del Espíritu (Jn 3).


En el Nuevo Testamento encontramos que el mismo Juan el Bautista tiene conciencia de este significado de cambio y de conversión, de pasar de lo que es pecado y muerte, mediante el arrepentimiento y el perdón, hacia lo que es la vida nueva (ver Mc 1, 4). Pero Juan el Bautista aclara que su bautismo es solamente preparatorio, que después vendrá otro que bautizará en el Espíritu y en el fuego (ver Mt 3, II). Asimismo anuncia que Jesús es el Cordero de Dios que asumirá el pecado del mundo (ver Jn 1, 29-36). Al bautizarse, Jesús aún siendo justo, se coloca humildemente entre los pecadores (ver CIC 1 224); y desde ese bautismo hasta su muerte estará cumpliendo públicamente la misión encomendada por Dios Padre (ver Lc 1 2, 50). La muerte de Cristo es así la cúspide de su servicio. En el bautismo del Jordán, Jesús es consagrado, ungido como "siervo" en el camino de la humillación y servicio a sus hermanos los hombres y será fiel hasta la muerte en cruz.


Después de la venida del Espíritu Santo, el día de Pentecostés, Pedro predicaba a Jesucristo resucitado como Señor y Mesías; los presentes "al oír esto, se afligieron profundamente. Dijeron, pues, a Pedro y a los demás apóstoles: Hermanos, ¿qué debemos hacer? Pedro les contestó: Conviértanse y háganse bautizar cada uno de ustedes en el Nombre de Jesucristo, para que sus pecados les sean perdonados. Y Dios les dará el Espíritu Santo" (He 2, 37-38).


En la Iglesia, el sacramento del Bautismo ha sido siempre la puerta de entrada y el fundamento de toda vida cristiana (ver CDC 849). "El Bautismo es el sacramento de la fe (ver Mc 16, 16). Pero la fe tiene necesidad de la comunidad de creyentes. Sólo en la fe de la Iglesia puede creer cada uno de los fieles. La fe que se requiere para el Bautismo no es una fe perfecta y madura, sino un comienzo que está llamado a desarrollarse" (CIC 1253).



BIBLIOGRAFÍA


CODINA, Víctor. El mundo de los sacramentos. Tercera edición, San pablo. Santafe de Bogota. 1998. Pág 50-51.



SEMINARIO MAYOR “LOS SAGRADOS CORAZONES”

BAUTISMO Y CONFIRMACION

P. GUILLERMO RUBIANO

GABRIEL GARCIA – EDISON BOLAÑOS

III DE TEOLOGIA



EL BAUTISMO EN LA TRDICION


Los primeros siglos de la Iglesia, ser cristiano significaba un riesgo: el ser marginado de la sociedad judía y pagana y ser perseguido. Durante tres siglos la iglesia vivió en un clima de persecución y martirio. Pronto la iglesia organizo el catecumenado para los que se bautizaban de adultos. Eran tres años de intensa preparación, con introducción a la Biblia, iniciación a la vida cristiana y preparación inmediata al bautismo que se celebraba solemnemente en la vigilia pascual.


A partir del S. IV, al pasar la iglesia a ser la religión oficial del imperio hubo muchas conversiones en masa y el bautismo de niños se generalizó, aunque durante algún tiempo muchos se bautizaban de adultos. De esta modo al aumentar el bautismo de niños y disminuir el de adultos, el catecumenado fue desapareciendo


El rito de iniciación en el judaísmo.


Como rito de Iniciación que designa y produce la pertenencia en el pueblo de Dios y la participación de la benevolencia de Yahvé, recibió de Dios el patriarca Abraham, la circuncisión. Gn. 17, 10-14. la circuncisión que fuera del judaísmo es un rito de pubertad para quienes se encuentran en la edad de 10 a 15 años, era para los judíos una señal corporal que significaba su pertenencia al pueblo de Dios.


Algunos grupos cristianos como los nestorianos y los cristianos abisinios, han conservado la circuncisión, los padres de la iglesia consideraban el sufrimiento y derramamiento de sangre en la circuncisión como referencia a la pasión de cristo y como señal de incorporación a ella.


Desde la edad media, sobre todo, surgió una controversia acerca de cuándo y cómo instituyó Cristo el sacramento del bautismo. Se han presentado las siguientes opiniones:

  1. En la conversión con Nicodemo (Jn 3,1-21; así Bernardo de Claraval, Estius y otros). Sin embargo aquí se trata de una conversión privada de Cristo, que explica el sentido del bautismo, pero no ordena el bautismo.

  2. Por el bautismo del mismo Jesús (Mt 3,13s; así Gregario Nacianceno, Agustín, seudo-Dionisio Areopagita, Pedro Lombardo, Tomás de Aquino, Catecismo Romano). Aquí, según la doctrina de estos teólogos, Cristo santificó el agua, aquí se manifestó la Santísima Trinidad, en cuyo nombre se realizó el bautismo. En tanto la vida de Cristo es modelo obligatorio para los cristianos, el bautismo de Jesús pudo haber tenido una importancia y significación especiales en orden a la institución del bautismo.

  3. La mayor parte de los teólogos ven la institución del bautismo en el mandato de bautizar dentro del mandato misional después de la resurrección del Señor (Mt 28,19). Así Tertuliano: “nuestra muerte sólo pudo borrarse por la pasión del Señor, nuestra vida no se ha podido restaurar sin su resurrección”. Lo mismo enseña Juan Crisóstomo, León Magno, Alejandro de Hales. Hay que preguntarse si el mandato del bautismo no supone la institución del bautismo como fundación de Cristo y hasta que punto la formulación del mandato misional no es ya teología de la comunidad.

  4. BUENAVENTURA comprendía inteligentemente los diferentes momentos: Cristo instituyó el bautismo materialiter en su propio bautismo por Juan, formaliter en el mandato de bautizar, effective por su muerte (y por la misión del Espíritu Santo), finaliter en la conversación de Nicodemo, donde muestra su necesidad. De forma similar enseña RICARDO DE MEDIAVILLA: Cristo insinuó primeramente el bautismo (Mt 3,13; Jn3,5), después lo instituyo (Jn 3,22; Lc 10,1) y finalmente lo ordenó (Jn 19,34; Mt 28,19).




SACRAMENTO DE CONFIRMACIÓN


Afirma Tertuliano:”Se lava la carne para que el alma quede purificada; se unge la carne para consagrar el alma; se hace una señal en la carne para que también la carne sea fortificada; con la imposición de manos seda sombra a la carne para que también el alma sea iluminada por el Espíritu…”

En los escritos de Orígenes ya se puede descubrir que desde antiguo ya existían ritos para la comunicación del Espíritu Santo prevaleció el rito de la crismación.


En occidente se encuentran testimonios muy antiguos sobre la parte de la iniciación cristiana en la que más tarde se ha reconocido claramente el sacramento de la confirmación. Efectivamente después de la ablución bautismal, y antes de recibir el alimento eucarístico se indican varias cosas que deben realizarse, como son la unción, la imposición de la mano y el consignativo, los cuales se encuentran tanto en los documentos litúrgicos como en muchos otros testimonios de los padres.


Inocencio III escribió: “por medio de la crismación en la frente se designa la imposición de la mano, que de otro modo se llama confirmación, ya que por medio de ella se da el Espíritu Santo para crecimiento y fortalecimiento”.


El decreto “Pro Armenis”, del concilio de Florencia afirma que la materia del sacramento de la confirmación es el crisma hecho con aceite y bálsamo.


En la profesión de fe del emperador Miguel Paleólogo, leída en el segundo concilio de Lión, se hace mención al sacramento de la confirmación que los obispos confieren mediante la imposición de las manos, ungiendo con el crisma a los bautizados.


El concilio de Trento, aunque de ninguna manera intenta definir el rito esencial de la confirmación, sin embargo lo designa, con el sólo nombre de sagrado crisma de la confirmación.


Benedicto XIV declaró: “…La Iglesia Latina confiere el sacramento de la confirmación usando el sagrado crisma, o sea, aceite de oliva mezclado con bálsamo y bendecido por el obispo y haciendo el ministro del sacramento la señal de la cruz en la frente del confirmando mientras que el mismo ministro pronuncia las palabras de la forma”.


El concepto de espíritu se presenta en la historia de la confirmación en los siguientes puntos:

En los Hechos de los Apóstoles se distingue claramente entre el bautismo y la confirmación como sacramentos para adultos como “bautismo de agua y don del espíritu con la imposición de manos,” sin embargo los dos están unidos entre si, como parte de una iniciación cristiana; en la Iglesia oriental unidos entre si de una forma mas estrecha hasta el día de hoy. En occidente se desarrolla la practica de no conferir la confirmación a los niños muy pequeños junto con el bautismo, sino mas bien a los jóvenes, “en los años del discernimiento” (7 y 12 años)

Según los testimonios anteriores se pueden constatar con facilidad que el sacramento de la confirmación tiene un referente histórico, sólido, y claro en la Iglesia. Este sacramento ha ido evolucionando a lo largo de la historia pasando de ser un rito complementario adjunto al rito bautismal para consolidarse en un sacramento, que si bien es cierto esta estrechamente unido al bautismo, se celebra independiente de él.


































BIBLIOGRAFIA



Ritual de la confirmación, Conferencia episcopal de Colombia, segunda edición 1983. Pág. 10-12


AUER, Johann. Curso de Teología Dogmática, los Sacramentos de la Iglesia. Herder. Barcelona 1989. Tomo VII. P. 28-35; 101


Codina, Víctor. El mundo de los sacramentos, Edición III, Editorial San Pablo. Santa Fe de Bogotá. 1998. P. 52-53